un día me dí cuenta de qué es el verdadero amor
¿y si al final todas las personas a las que les escribo tienen tu cara? yo también me hubiese tratado de loca cuando en la mitad de la sala de cine rebosante de gente te dije: quiero que me dejes de querer si tuviese un velador en la mesita de luz lo dejaría prendido todas las noches para que si se te diese por aparecer, veas que ya no me desvelo en tu nombre que ahora prefiero intentar soñarte para tocarte en otra realidad aparente en la que todavía las palabras conservan su poder sanador el pavimento se me pega a los talones y el sol me resquebraja el cuerpo como si quisiera llegar a otra parte de mí a otra parte que desconozco pero que siempre me hace falta para que no te atrevas a poner el pie sin antes pedirme permiso estoy dispuesta a embadurnar mi coraza con papelitos que canten: ahora el amor de mi vida soy yo