Estabas parada a larga distancia. Te leí los labios, dibujabas solo tres palabras que se perdían en el aire: "ven a mí". Sin dudarlo corrí y corrí. Dí pasos largos para llegar más rápido, estiré mis brazos lo más que pude para sentirte cuanto antes. En mi cabeza se reproducían todos los recuerdos del pasado. No quería perderte. No de nuevo. Por unos segundos tuve la ilusión de volver a dormir en tu pecho otra vez, acariciar tu pelo, besar cada partecita de tu cuerpo con mucho amor. Nunca te alcancé. Mí respiración agitada no sólo era del cansancio por correr, era todo mi interior desgarrándose, queriendo huir a ninguna parte poblada de este mundo. En la vida, los trenes solo pasan una vez, te subís o te quedas con las ganas para siempre.



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