Hoy fuí testigo de la crueldad que las pasiones despiertan en los humanos,
de la vergüenza que te provoca que la persona que te gusta te este mirando pero no sienta la misma atracción,
de las ganas de tirar todo a la mierda y abandonar.
Hoy fue un día cualquiera en el que me dí cuenta que en un solo segundo caben quince mil latidos, millones de sonrisas y unas cuantas lágrimas.
Supe que por más que no quiera,
estoy acá y pertenezco al mundo,
aunque me dijeron tres personas que soy una volada de mierda y que vivo en las nubes,
estoy acá y soy acá.
Me cuesta adaptarme porque siento que nadie me comprende
y quiero viajar a Plutón y quedarme allá
aunque después extrañe a mi mamá.
Hoy tomé por primera vez el 129
sin saber a donde ir y me gusto pensar que por un momento, no solo me sentía,
sino que era una hormiguita perdida en el mundo.
Terminé tomando un café y leyendo a Bajtín mientras me daba el solcito en la cara y me calentaba las manos heladas por el frío.
A veces esta bien, sabes?
Perderse un poco. Equivocarse. Fallarse a uno mismo. Respirar y no poder calmarse. La soledad. El viento en la cara. Las canciones que te rompen el alma en el primer acorde. La poesía que te encontras de camino a la facultad. Las ganas de continuar después de todo.

de la vergüenza que te provoca que la persona que te gusta te este mirando pero no sienta la misma atracción,
de las ganas de tirar todo a la mierda y abandonar.
Hoy fue un día cualquiera en el que me dí cuenta que en un solo segundo caben quince mil latidos, millones de sonrisas y unas cuantas lágrimas.
Supe que por más que no quiera,
estoy acá y pertenezco al mundo,
aunque me dijeron tres personas que soy una volada de mierda y que vivo en las nubes,
estoy acá y soy acá.
Me cuesta adaptarme porque siento que nadie me comprende
y quiero viajar a Plutón y quedarme allá
aunque después extrañe a mi mamá.
Hoy tomé por primera vez el 129
sin saber a donde ir y me gusto pensar que por un momento, no solo me sentía,
sino que era una hormiguita perdida en el mundo.
Terminé tomando un café y leyendo a Bajtín mientras me daba el solcito en la cara y me calentaba las manos heladas por el frío.
A veces esta bien, sabes?
Perderse un poco. Equivocarse. Fallarse a uno mismo. Respirar y no poder calmarse. La soledad. El viento en la cara. Las canciones que te rompen el alma en el primer acorde. La poesía que te encontras de camino a la facultad. Las ganas de continuar después de todo.

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