Entradas

Mostrando entradas de 2018

Había que volver.

Imagen
Fueron tantas las excusas que terminé por creerte. Los peros formaban un camino hacía tu boca. y la noche me pedía a gritos que te diera otra oportunidad.  Te besé los lunares, que seguían ahí, donde yo los recordaba. Te miré.  Me miraste. Nos amamos. Esa noche, juntos, fue la última. No soy de las que aprende a la primera, soy de las que vuelven a troperzarse dos veces con la misma piedra.
Imagen
Estabas parada a larga distancia. Te leí los labios, dibujabas solo tres palabras que se perdían en el aire: "ven a mí". Sin dudarlo corrí y corrí. Dí pasos largos para llegar más rápido, estiré mis brazos lo más que pude para sentirte cuanto antes. En mi cabeza se reproducían todos los recuerdos del pasado. No quería perderte. No de nuevo. Por unos segundos tuve la ilusión de volver a dormir en tu pecho otra vez, acariciar tu pelo, besar cada partecita de tu cuerpo con mucho amor. Nunca te alcancé. Mí respiración agitada no sólo era del cansancio por correr, era todo mi interior desgarrándose, queriendo huir a ninguna parte poblada de este mundo. En la vida, los trenes solo pasan una vez, te subís o te quedas con las ganas para siempre.
El día que te fuiste  lamenté amar las cosas simples  porque ahora todo me recuerda a vos.  Hacer fideos.  Tomar una birra.  Escuchar esa canción.  Acostarme en la cama.  Cebar unos mates.  Caminar por el parque. Reírme cuando estoy triste.  Comer viendo The Walking dead.  Ir al cine.  Ver el atardecer.  Escribir poemas.  Leer en voz alta.  Llorar y que nadie este para limpiar mis lágrimas.
Imagen
Haciéndose paso entre la multitud venía ella. Confiada como quien sabe que va a ganar. Segura y serena, sus pasos retumbaban cada vez más cerca. Yo la miraba desde mi lugar, sabiendo que terminaríamos por encontrarnos. Sonriendo amargamente la saludé - Hola, soledad. Que bueno verte otra noche más.
Es difícil sentarse a escribir lo que uno siente en estos tiempos. Tiempos de cambios. Tiempos que parecen no valer. La vida es difícil desde que decidí hacer de lo personal algo político. Ahora me cuestiono todos y cada uno de los actos que se cometen en la sociedad. Tal vez ni esto que estoy escribiendo sea por propia iniciativa sino que la sociedad lo esta imponiendo. Soy un títere más como todos ustedes, la diferencia es que yo, y unos cuantos miles más, estamos despertando. Nuestras almas se hallan atrapadas en un cuerpo. Un cuerpo que no elegimos, con un sexo y un género que nos impusieron. ¿Por qué hubiera yo elegido ser mujer? Mi deseo es que podamos, por fin, liberar nuestras almas. Empecemos a cuestionar y a cuestionarnos. Empecemos a mirar con otros ojos a este mundo con sed de justicia e igualdad. Empecemos a dejarnos volar.

Volvé y versame los labios

I  Caravana de ilusiones. El día muere. El sol esconde la alegría. La noche se aproxima. Con ella, la certeza de que no estás, la ilusión de verte, una vez más. II Hay palabras que no pueden ser dichas si no es de madrugada. Te extraño. III Acercarme a tu boca era ir directo a un precipicio. Morí esa noche. El dolor de tu ausencia me revivió. IV Quisiera que vuelvas y anestesies la vida.

Reflexiones de una noche de primavera.

Me colgué la mochila a los hombros y salí a caminar. La noche me recibía con los brazos abiertos y una brisa refrescante, me invitaba a avanzar. Cada paso que daba era como liberarme de un peso muerto. Las ideas iban y venían en mi mente, explotaban como fuegos artificiales, para luego desaparecer. Empecé a tocarme los brazos, los apretaba fuerte palpando mi piel. No me sentía yo. ¿Por qué tenemos piel? ¿Por qué esta es la mía? ¿Quién me la dio? ¿Quién soy? Aún así, contestando esta última pregunta, ¿mi piel, la que recubre mi ser, reflejaría verdaderamente quién soy? Miré al cielo, me sentí tan pequeña. No soy nadie para este mundo. Eso me alegró. No quiero que me conozcan. Sonreí, casi me sale una carcajada. Me hace muy feliz saber que no soy nadie y, sin embargo, tengo el placer de estar existiendo. ¿La existencia es un privilegio? Empecé a prestarle más atención a la gente que había alrededor. Universos enteros e indescifrables frente a mí. Que emoción. Coincid...

Fragmento de "La flor amarilla" por Julio Cortázar

Imagen
"Estaba al borde de un cantero, una flor amarilla cualquiera. Me había detenido a encender un cigarrillo y me distraje mirándola. Fue un poco como si también la flor me mirara, esos contactos, a veces... Usted sabe, cualquiera los siente, eso que llaman la belleza. Justamente eso, la flor era bella, era una lindísima flor. Y yo estaba condenado, yo me iba a morir un día para siempre. La flor era hermosa, siempre habría flores para los hombres futuros. De golpe comprendí la nada, eso que había creído la paz, el término de la cadena. Yo me iba a morir y Luc ya estaba muerto, no habría nunca más una flor para alguien como nosotros, no habría nada, no habría absolutamente nada, y la nada era eso, que no hubiera nunca más una flor." -Cortázar

Comienzos.

Nuestras miradas parecían tener su propio idioma y nuestras manos la mejor conexión. No pudimos esperar a chocar los labios y dejar a la luz todos nuestros sentimientos. Ahí lo entendí todo. Las palabras poco importan cuando las demostraciones de amor desbordan el alma. Me quité la blusa del miedo y susurré te quiero que parecía nada a comparación de la dulzura de tus labios. Solo ví tu cara iluminada y tu boca pronunciando otro te quiero. Lo supe. Nuestros caminos se cruzaban y la definición de destino, de la cual yo siempre dudaba, cobraba sentido. En ese momento y en esta vida, por fin, creía en algo.